Categoría: Sexualidad

Sexualidad adolescencia

AMOR, SEXO, AFECTO…¿DE QUÉ HABLAMOS? 2ª PARTE

Está claro, nos preocupa y nos genera muchas dudas cómo afrontar el acompañamiento a la sexualidad en la adolescencia de nuestros hijos. La única regla clara que podemos transmitir a nuestros adolescentes sobre cómo vivir la sexualidad, es que cada uno tiene que encontrar su manera individual de vivirla, que le haga ser feliz y sentirse a gusto consigo mismo. Cada persona ha de buscar el equilibrio entre sus deseos, necesidades, personalidad, convicciones morales, prevención de riesgos y respeto a la manera de vivir la sexualidad de los demás.

¿QUÉ PODEMOS HACER COMO PADRES PARA QUE PUEDAN ENCONTRAR ESTE EQUILIBRIO POR SI MISMOS?

Lo primero es naturalizar y desmitificar los cambios físicos, las primeras eyaculaciones en los chicos, la primera menstruación en las chicas… Estos son hechos que les sorprenden y asustan, provocándoles sentimientos contradictorios. Por ello, si previamente se les ha dado la información adecuada y saben cómo actuar, les reduciremos la incertidumbre. No tenemos que confiar en que esta formación la van a recibir en el colegio o de los amigos, ya que en la mayoría de los casos no es así o pueden recibir una información parcial y no adaptada a la realidad.

Acompañamiento sexualidad

 

Esa información fiable que necesitan y no encuentran, suele llegarles a través de los medios de comunicación o redes sociales, con lo que obtienen una imagen muy distorsionada de la sexualidad, basada una vez más en el físico y que se reduce al coito o la genitalidad. Ignorando muchos aspectos importantes del hecho sexual humano. Para asegurarnos que obtienen la información necesaria, es imprescindible que nos mostremos abiertos a cualquier pregunta que tengan (nos sorprendería la cantidad de dudas básicas que tienen los adolescentes actuales sobre la sexualidad). Acompañarles a buscar esa información en libros o publicaciones científicas o didácticas que pueden ayudarnos mucho, acudir a centros públicos especializados.

Esa información fiable que necesitan y no encuentran, suele llegarles a través de los medios de comunicación o redes sociales, con lo que obtienen una imagen muy distorsionada de la sexualidad

Algunas familias piensan que el dar mucha información sobre sexualidad a sus hijos/as les “anima” a precipitar sus primeras relaciones sexuales. Sin embargo, la necesidad, curiosidad… por las relaciones de pareja es algo natural y propio del proceso madurativo, que está en la sociedad y les va a llegar de todas formas por otros medios que, como hemos dicho, no siempre van a ser los más adecuados.

¿QUÉ PREOCUPACIONES SUELEN TENER LOS ADOLESCENTES CON LA SEXUALIDAD?

La primera es “la importancia de la primera vez”, el mito de la virginidad sigue existiendo en los chicos y chicas, y muchas veces se sienten presionados por “perderla”. Hay que transmitir una idea de sexualidad que no se base sólo en la penetración, hay muchas formas de contacto sexual que puede ser muy placentero para ambos miembros de la pareja, implicando también afectividad, comunicación de los deseos de cada uno, intimidad y que puede entrañar menos riesgos que la penetración. Además, deben tener claro que cada persona tiene un proceso y unos ritmos diferentes en el desarrollo sexual, deben hacer respetar su propio proceso y tener las habilidades necesarias para mantener su opinión y respetar la del otro. La sexualidad es también confianza, respeto, comunicación y sin estos componentes cualquier contacto sexual puede ser negativo.

Diversidad sexual

 

La identidad y la orientación sexual, que se están consolidando en esta etapa, suelen ser a veces fuente de dudas. Como en el resto de cuestiones, a los padres y educadores nos toca acompañar en el proceso, siendo conscientes que las decisiones últimas están en ellos/as y que nuestro papel es orientar y dotarles de herramientas emocionales para que tomen estas decisiones de manera madura y reflexionada. Sobre todo, respetaremos en todo momento sus sentimientos y dudas, que para ellos/as son muy importantes en esta etapa de su vida. Algunos chicos/as incluso confunden ambos términos o creen que son dependientes. Por ejemplo, un chico que tenga características físicas de chico, pero se sienta mujer (transexual) puede orientar su deseo hacia hombres (siendo heterosexual) y hacia otras mujeres (siendo homosexual), con lo que identidad y orientación sexual son independientes. Esto les lleva a veces a tener miedos y dudas propias de la desinformación o a burlarse de compañeros/as que puedan tenerlas.

A los padres y educadores nos toca acompañar en el proceso, siendo conscientes que las decisiones últimas están en ellos/as y que nuestro papel es orientar y dotarles de herramientas emocionales para que tomen estas decisiones de manera madura y reflexionada.

educación reproducción

Puede ayudarles también en este proceso, cualquier información relativa a la anatomía genital masculina y femenina, para una correcta higiene, para la adecuada utilización de los métodos anticonceptivos, para la detección de enfermedades relacionadas con estos órganos… Es fundamental que tengan claro a su vez los ciclos reproductores de chicos y chicas (muchísimos adolescentes y jóvenes, tienen ideas equivocadas sobre qué es la menstruación, qué se expulsa en ella, en qué etapas del ciclo se es más fértil…). Si no dominan estos conceptos básicos, es muy difícil que puedan decidir libre y reflexivamente la conveniencia o no de una relación sexual determinada, el método anticonceptivo más adecuado a sus circunstancias, los riesgos que entraña cada método, etc.

También el conocimiento de las diferentes enfermedades de transmisión sexual, y las posibilidades de verse afectado por ellas o las maneras de evitarlas, les llevará a sentirse más seguro de sus elecciones y a eliminar el miedo hacia ellas, que siempre es irracional y nos hace actuar sin pensar.

Además de toda esta información práctica, es fundamental que asimilen que el mejor método de protección es la cabeza. Es decir, si están informados, confían en sí mismos y en su pareja, tienen habilidades para comunicar sus gustos y preocupaciones, podrán tomar decisiones más responsables.

El proceso de madurez sexual es un reto, tanto para los adolescentes como para las personas que nos interesamos por ellos. Está en nuestras manos participar en él y aprender de la situación enfocándola como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.

Y como siempre, si necesitas información o ayuda, no dudes en contactar con nosotros en info@psicoalcala.es.

 

AMOR, SEXO, AFECTO…¿NOS SIGUE COSTANDO ACOMPAÑAR A L@S ADOLESCENTES EN ESTOS TEMAS?

Un aspecto fundamental en la evolución de nuestros adolescentes son las sensaciones, deseos, emociones relacionados con la sexualidad, afectividad hacia otras personas diferentes a padres y amigos, la búsqueda de intimidad…

Como todas las dimensiones de la persona, la sexualidad durante la adolescencia sufre una crisis, entendida como un cambio brusco para pasar de la sexualidad infantil a la adulta. Por ello, como padres o personas que acompañamos el proceso evolutivo del adolescente no debemos dramatizar o sentir ansiedad ante los primeros síntomas de esta madurez, sino todo lo contrario. Ya que estos síntomas son un signo de salud tanto física como psicológica.

La sexualidad y todo lo que la rodea es un tema que durante mucho tiempo ha estado relegado al oscurantismo, escondido y ocultado por razones culturales. Con frecuencia se ha rodeado de sentimientos de desconfianza y miedo. Esto ha favorecido que la información que se nos da desde pequeños es escasa, envuelta en sentimientos que nos han dejado una imagen distorsionada y llena de mitos hacia ella.

Por todo ello, no debemos sentirnos culpables si nos cuesta abordar abiertamente estos temas con nuestros hijos/as o manejar los sentimientos que nos puedan surgir ante esta situación.

Por el contrario, debemos estar atentos a no caer en la tentación de ignorar las señales de los adolescentes ante la necesidad de un acompañamiento en este sentido. Muchas veces podemos negar la sexualidad o la necesidad de intimidad de los adolescentes para evitar afrontar el tema.

Así pues, siendo conscientes que puede faltarnos información o preparación emocional para acompañar a un adolescente en el descubrimiento de la sexualidad adulta. Los pasos podrían ser: buscar esa información y esforzarnos por naturalizar la situación. Una posible manera de reducir la ansiedad ante el afrontamiento del tema, tanto de la sexualidad como de otras cuestiones,   quitarnos de la cabeza el mito de que los padres y adultos debemos mostrarnos como unos expertos en el manejo de cualquier tema ante los adolescentes. El simple reconocimiento ante nuestros hijos/as de que nos cuesta trabajo abordar el tema de la sexualidad con ellos, pero que vamos a realizar un esfuerzo y que estamos dispuestos a aprender junto a ellos de este proceso, cumplirá varias funciones. Primero, nos reducirá la angustia que podemos tener y que nos hace evadir el tema. Segundo, ofreceremos a los chicos/as un modelo de afrontamiento de situaciones difíciles reconociendo una debilidad, en una sociedad donde estamos presionados a ser perfectos en todos los aspectos de la vida, lo que está generando en nuestros jóvenes baja tolerancia a la frustración y pobre autoestima.

Por otro lado la necesidad de afecto o afiliación es algo innato en el ser humano. Esta búsqueda de afecto va resolviéndose de diferente manera según evolucionamos como personas: un bebe necesita afecto, contacto físico para sentirse protegido, durante la niñez también se busca ese afecto de parte de los padres para sentirse seguro y confiado para explorar el mundo. En la adolescencia se produce, también en la afectividad, el rechazo a los padres. Pero, no es un rechazo a ellos como personas, sino que el adolescente se rechaza a sí mismo como niño que necesita la protección de los padres. Se tiene que construir una identidad de adulto en la que le es más útil la cercanía de los amigos que están atravesando la misma situación que ellos, en ellos buscan un modelo de comportamiento ante unas circunstancias nuevas. Otra función primordial que cumple el afecto con los iguales es el sentirse valorados, queridos y reforzar así su identidad.

Simultáneamente, se va buscando una afectividad más relacionada con los deseos o la atracción física que están empezando a experimentar. Por ello, es normal que al principio se encuentren confusos en la manera de resolver estas necesidades. En la medida en que esté bien formada la identidad de un adolescente, que se sienta seguro de sí mismo, estará más preparado para entablar relaciones tanto con los amigos como con parejas.

Tenemos que darnos cuenta, que para los chicos/as de estas edades, que están conformando su identidad y autoestima adultas, y que se sienten incómodos dentro de un cuerpo nuevo; es muy importante sentirse atractivos y gustados como pareja sexual. Esto les puede llevar a precipitarse en sus primeras relaciones íntimas para conseguir este reconocimiento. En este sentido, nuestros adolescentes están muy influidos por la importancia que se da al físico en nuestra sociedad, se corre el riesgo de que el adolescente base su autoestima en el aspecto corporal, sobre todo si ésta es deficitaria en otras facetas de la vida (estudios, familia, amigos…). Tenderán, entonces, a basar sus relaciones con los demás en el físico, y en la búsqueda de múltiples parejas sexuales.

Si acompañamos este proceso de nuestros hijos/as, sin juzgarles, resaltando su valía como personas y compartiendo sus temores; poco a poco se irá equilibrando el interés por lo físico y lo afectivo.
Se irán formando una idea más madura de lo que buscan en otras personas como posibles parejas.